
Un compañero de mi antiguo trabajo me
invito a vincularme a Omnilife, pero dada mi incredulidad le puse la
siguiente condición: Para vincularme me debía mostrar ingresos mínimos
de $1.000.000 (500 US) mensuales y así como todo profesional escéptico, no lo
creí sino hasta cuando mi actual patrocinador después de tres años me
mostró que efectivamente estaba generando ingresos económicos, no de
$1.000.000 (500 US) sino de $1.500.000 (750 US) a 1.700.000 (850 US) por
quincena. Fue cuando decidí vincularme a Omnilife, pero mi incredulidad
no dejo de existir.
Consumía los productos esporádicamente,
comencé a organizar algunos eventos en un intento por conseguir un gran
número de socios, pero los resultados siempre fueron decepcionantes, con
pérdida de tiempo y dinero.
En muchas ocasiones toque puertas de
familiares y amigos, no sabía muy bien cómo debía trabajar:
-
Puse
avisos en centros comerciales e iglesias.
-
Realice visitas a familiares y amigos. Y no disponía de suficiente
tiempo para disfrutar de la familia.
-
Realicé algunas presentaciones de productos de casa en casa.
-
Invertí algún dinero en auditorios para celebrar reuniones de
oportunidad.
-
Quise
usar la "superpromoción", la emoción al límite, para arrastrar a las
personas a involucrarse en el negocio.
-
Quería estar siempre bajo la presión de los requisitos exigidos para
cobrar un cheque, el cheque que tanto me costaba construir...
Así era mi "estrategia de marketing"...
muy creativa. No era culpa mía, nadie me enseñó otra cosa en todo ese
tiempo. Después de tanto tiempo asistiendo a cursos y eventos de mi
empresa, me di cuenta de algo: No había aprendido nada. Sólo me decían
lo que había que hacer...no cómo hacerlo.
Naturalmente que en este proceso de
aprendizaje no podía abandonar mi trabajo de empleado porque también
comprendí que mientras se aprende hay que darle continuidad a lo que ya
se sabe hacer, eso si con un objetivo muy claro y buscando rápidamente
una dedicación al 100% en Omnilife.
Así fui comprendiendo que como
asalariado jamás podría llegar a generar ingresos económicos suficientes
para gozar de la tan anhelada libertad financiera.
Que por mucho que estudiara y
trabajara seguiría siendo el mismo trabajador responsable pero lleno de
deudas, y toda la vida me la pasaría pagándolas
en una carrera dura pero sin fin y llena de estrés.
Que la jubilación cada día se hace más
lejana y si se alcanza se disminuye el pago ostensiblemente después de
trabajar para otro (enriquecer a otro) por más de
treinta años de duro esfuerzo.
Hoy veo cómo personas altamente
capacitadas y muy jóvenes por cierto, son reclutadas por empresas
“aparentemente buenas” pero que terminan condenadas a un salario que no
mejora. Lo entregan todo solo con la esperanza de obtener un ascenso o
una mejora económica que nunca llega.
De otro lado, también he sido testigo
de cómo personas que aún sin saber leer ni escribir o con una mínima
preparación académica, están generando ingresos económicos que van más
allá de las expectativas de cualquier profesional bien capacitado.
¿Usted aún no se ha dado cuenta de este sorprendente fenómeno? Si aún no
lo ha percibido, es necesario que abra bien los ojos.
También me di cuenta que hay que estar
dispuesto a aprender y a mejorar la estrategia de trabajo todos los
días. En un proceso de aprendizaje profesional que no termina.
¿Usted está dispuesto a destinar parte
de su tiempo a este proceso de aprendizaje? ¿Que espera?. ¡Inscríbase a
nuestro boletín totalmente gratis y comience a capacitarse para que
cambie su futuro!. Con nuestra nueva estrategia lo logrará.
Inscríbase
en
http://www.omnitodo.com/entrev.htm