El número de personas que la padece en
todo el mundo se ha incrementado en las décadas recientes. Hace algunos
años, ser diagnosticado con diabetes era casi una sentencia. Pero los
avances de la medicina han modificado el panorama: en la actualidad, con
un régimen y una atención adecuados, se puede tener una mejor calidad de
vida. Hablemos de este padecimiento.
La diabetes se ha convertido en un tema
frecuente en nuestros días: millones de personas alrededor del mundo la
padecen. Sin embargo, gracias a los avances tecnológicos hoy en día es
posible tener un diagnóstico precoz que, junto con un tratamiento
correcto, retrase o incluso evite la aparición de los efectos
colaterales en el organismo
(daños en los ojos, corazón, riñones, etcétera) que ésta ocasiona,
logrando así una vida igual a la de cualquier otra persona en calidad y
tiempo. Conocer sus tipos, síntomas y características, son piezas clave
para estar alertas ante su posible aparición.
Lo primero que se debe saber es que la
diabetes, según lo explica la American Diabetes Association, se
desarrolla cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando el
cuerpo no utiliza esta sustancia de manera eficaz. Esto ocasiona que
aumenten los niveles de glucosa que circulan por la sangre, o que
disminuya el aprovechamiento de la misma. Por lo tanto, la posibilidad
de que varios de nuestros órganos corporales se dañen —sobre todo los
vasos sanguíneos y los nervios— es mayor. Por tal razón, mantener el
nivel de azúcar dentro de los estándares normales previene
complicaciones a largo plazo.
Como se menciona en el libro Principios
de medicina interna de Braunwald, existen dos formas de diabetes. La
tipo l, en la cual regularmente los pacientes son niños y jóvenes que
requieren insulina para su tratamiento, pues el cuerpo ha dejado de
producirla.
La tipo 2 se presenta con mayor
frecuencia en personas mayores de 40 años y, según la Organización
Mundial de la Salud (OMS), abarca a más de un 85 por ciento de los
diabéticos. En este caso, el cuerpo continúa produciendo cierta cantidad
de insulina, pero las células ignoran su presencia. Con el tiempo, esto
da como resultado el agotamiento del páncreas y un consecuente aumento
de la glucosa en la sangre.
La insulina y su importancia
En entrevista para OM, la Dra.
Diana Tirado Gutiérrez, médico general, explica lo siguiente: “la
insulina es una hormona producida por las células beta del páncreas.
Tiene como función principal regular las concentraciones de glucosa en
la sangre para que éstas no se eleven, puedan entrar en las células y
así convertirse en energía. Sin la insulina el cuerpo no es capaz de
procesar los alimentos para su funcionamiento metabólico normal, lo que
origina un desequilibrio en todo el sistema”.
Cuidar lo que se come
En los últimos reportes de la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO), se reveló que un gran porcentaje de personas recurre
a los alimentos industrializados ricos en azúcares, ya sea por costumbre
o por comodidad. Lo que se ignora es que con esta práctica se puede
hacer más daño que
beneficio
al organismo. El consumo excesivo de dulces, pasteles, galletas, helados
y bebidas azucaradas sustituye en gran medida el aporte energético que
puede proporcionar una alimentación balanceada basada en frutas,
verduras, vegetales y fibra misma —que se puede encontrar en el Fiber’N
Plus— lo que contribuiría a evitar problemas de obesidad.
La diabetes se presenta en la mayoría
de los casos en personas con exceso de peso y vida sedentaria. En
poblaciones con poca incidencia de obesidad, son raros los casos de
diabetes, sobre todo si se les compara con los núcleos de población
donde la obesidad es frecuente.
Para prevenir la diabetes la Dra.
Tirado Gutiérrez recomienda “hacer ejercicio todos los días, mantener
una alimentación equilibrada, bajar de peso (personas obesas), evitar el
consumo excesivo de alcohol y dejar de fumar”.
La diabetes, ¿se cura o se controla?
Estudios recientes realizados por
investigadores internacionales señalan que la diabetes no desaparece; se
controla. Y un buen control exige una combinación cuidadosa entre un
equilibrado régimen alimenticio— bajo en grasas, un consumo adecuado de
proteínas y carbohidratos, complejos que se encuentran en cereales, pan,
pastas, arroz, vegetales y germinados—, ejercicio diario y el
asesoramiento de un especialista.
Esto contribuirá a mantener los niveles
de azucares bajo estándares normales y, por lo tanto, a una mejor
calidad de vida para quien padece esta enfermedad.
Recomendaciones prácticas para la vida
del diabético
Es importante tener los conocimientos
esenciales acerca del padecimiento para saber cómo hacerle frente.
En la actualidad existen cientos de
productos que contribuyen a que la vida diaria del diabético sea más
saludable y normal.
• Utilizar sal con moderación.
• Respetar la cantidad de calorías
prescrita por el especialista.
• Comer a las horas establecidas y los
tres alimentos del día.
• Tomar dos litros de agua diariamente.
Con el propósito de prevenir y retrasar
las complicaciones derivadas de la diabetes, investigadores mexicanos
han realizado estudios que han comprobado los beneficios de incluir
antioxidantes (vitaminas A, C, E BI, B6, B12, ácido fólico, magnesio,
zinc, cromo y selenio) en la dieta diaria.
Antioxidantes recomendados:
Suplementos como One Per Meal, Thermogen Tea Naranja-Limón y Dolce
Vita o Sweet Success; también ayudan al correcto funcionamiento de
la visión, a facilitar la acción de la insulina para que la glucosa
pueda entrar a las células, y mejoran la tolerancia a la glucosa.
Fuente:
Revista OM No 9 de Septiembre de 2004